De brunch nos fuimos el último domingo de vacaciones el grupo de Charlas entre amigos. Nos faltaba, eso sí, Charlas, el original. El lugar no podía ser otro que el Café Oliver, uno de los restaurantes de Madrid con más tradición de brunch, "pioneros" en traer a la capital esta tradición anglosajona, según dicen en su web.
La verdad, no fue un plan improvisado. Los que ya conocíamos el café sabíamos que no debíamos cenar mucho la noche anterior. Sin embargo, uno de los nuestros estuvo cerca de cometer una locura. A punto estuvo de comprar un kebab la madrugada anterior. Menos mal que no fue así. En el turco acababan de desmontar el torno vertical. El brunch del domingo fue sólo novedad precisamente para él. Evidentemente quedó muy sorprendido e incluso aliviado por la locura que no cometió la noche anterior, al ver la carta que el Café Oliver sirve cada domingo:
Entrantes:
- Zumo natural (de temporada, en este caso había de naranja o de sandía/melón)
- Bebida caliente (café, té o chocolate)
- Bollería casera (normalmente sirve croissant y napolitana de chocolate)
- Pan con mantequilla y mermelada
- Actimel
Primero a elegir entre:
- Huevos Benedictine
- Revueltos con queso y hierbas
- Huevos fritos con bacon
Principal a elegir entre:
- Ensalada Caesar
- Cheeseburguer
- Pancakes con sirope de savia de arce
- Ensalada Tropical
Todo lo anterior se sirve a un precio de 25€ por persona. Refrescos y demás se cobran aparte.
Entre los cuatro probamos prácticamente todo y todo nos gustó. No es que fuesen la mejor hamburguesa ni las mejores tortitas, pero se nota el oficio que tienen sirviendo el brunch y el local de la calle Almirante es muy especial. La única pega, que el éxito del Café Oliver hace que la cola para hacer brunch no deje de crecer ni en pleno mes de agosto. Una vez acabamos nuestro menú nos despacharon rápida pero educadamente.
Volveremos seguro, pero antes tenemos que conocer nuevos sitios de brunch, esta vez en Barcelona.
Os dejo los detalles de contacto de Café Oliver para que los podáis consultar:

