Cena de gala, con compañía de gala, en el
Restaurante Gala. Éste podría ser el resumen de la última reunión del grupo de amigos venidos de aquí (Madrid) y de allá (Barcelona) que desde hace un tiempo compartimos en este blog de
Charlas entre amigos.
Gala se ha convertido en un restaurante de referencia para aquellos que ya lo conocíamos en Madrid por varias razones, ninguna poco importante. La calidad de la cocina, el buen trato recibido y los momentos tan especiales que hemos compartido en él. En esta ocasión, y como esperábamos, todo funcionó a la perfección.
Gala reabría sus puertas tras las vacaciones de verano y nosotros pretendíamos celebrar una última reunión antes de la vuelta al trabajo. En la reserva pedimos, si era posible, una mesa en la bodega. Al ser cinco personas pudieron cerrarla para nosotros. Entonces comenzaba una cena que probablemente recordaremos durante mucho tiempo.
Desde el primer momento recibimos un trato exquisito, cercano y profesional, con una total disponibilidad del maître para servir, ayudar y aconsejar. Tomamos una primera copa de vino como aperitivo mientras revisábamos la carta y nos poníamos de acuerdo en elegir el Menú Gala (servido a mesa completa): Tres entrantes a compartir, plato principal de pescado o carne y postre.
Los entrantes escogidos fueron gambas rojas del Mediterráneo al ajillo y pasta negra con cigalitas (en un último intento de apurar los productos de mar del verano), además de foie con pan de especies y membrillo de berenjenas. Los tres entrantes fueron servidos generosamente, en raciones abundantes. Nos encantaron.
Para acompañar los platos principales escogimos un vino de Madrid,
Tagonius Mariage Reserva 2005. Nos tocaba elegir a los de aquí con uno de los pocos vinos de que puede presumir la veguilla de Madrid. Una vez servido el vino, los platos no se hicieron esperar:
- Carpaccio de presa ibérica con berenjenas y aceite de guindillas
- Carrilleras de ibérico estofadas sobre chutney de piña al curry rojo
- Lomo de atún rojo (vuelta y vuelta) con salsa de soja y verduras
- 2 steak tartare, seguro entre los mejores que se pueden probar en Madrid, siempre elaborados en la mesa al gusto de los comensales. En nuestro caso, uno suave y otro picante
Huelga decir que todos nos gustaron y que a pesar de estar llenos nos aventuramos con el postre:
- El blanco (x2)
- Helado de violetas con lichis y fruta de la pasión (x2)
- Las texturas del chocolate
Tampoco sobró nada, si bien es cierto que algunos tomaron más que algunas. Precisamente esos algunos fueron (fuimos) quienes continuamos con un gin tonic, porque no queríamos que la cena acabase. Escogimos tres ginebras diferentes: Brockman's, Junipero y K-25 (espero comentarios sobre ellas de nuestro experto en Gins).
Apuramos la ginebra hasta la última gota, degustándola y saboreándola lentamente, más por alargar la noche que por evitar el trance de la cuenta. El final era inevitable. Quizás
Gala sea de los pocos restaurantes donde se paga con verdadero placer. Quizás sea porque se ha disfrutado, quizás porque la relación calidad precio es muy buena. Seguro que por las dos.
La cuenta llegó, también el momento de partir. En todo caso lo pudimos hacer con la seguridad de que en nuestra ultima reunión en Madrid se alinearon los tres ingredientes que hacen perfecta una comida: Buena compañía, excelente cocina y mejor servicio. El primero lo pusimos nosotros, los dos segundos,
Gala. Volveremos.
Os dejo los detalles de contacto de
Gala para que podáis reservar: